El hombre elefante
Pocas historias hay más tristes que la de Joseph Carey Merrick, mundialmente conocido como El hombre elefante.Vivió entre 1862 y 1890, padeciendo todo tipo de abusos y crueldades debido a su malformación, la más acusada y terrible de las que se tiene constancia.Merrick fué recordado, por los que verdaderamente le conocieron, como un hombre bondadoso, sensible y lleno de fuerza de voluntad.
Sir Frederick Treves, Cirujano Jefe del Hospital de Londres, fué quién más le ayudó.A través de la Princesa de Gales y el Duque de Cambridge consiguió para Merrick un alojamiento permanente en el Hospital de Londres.
_

"Una cosa que siempre me entristeció de Merrick era el hecho de que no podía sonreír.Fuera cual fuese su alegría, su rostro permanecía impasible.Podía llorar, pero no podía sonreír."
Frederick Treves
_
A pesar de su dramática enfermedad, Joseph era un hombre amable y educado.Él mismo explica su vida en una breve autobiografía que dejó antes de morir.
Refiriéndose al comienzo de su mal, escribió:
"No se notaba mucho cuando nací, pero comenzó a desarrollarse a la edad de 5 años. Fui a la escuela como cualquier niño hasta que tuve 11 o 12 años, cuando me ocurrió el más grande infortunio de mi vida."
_
Merrick se refiere a la muerte de su querida madre, Mary Jane Potterton.
_
"Descanse en paz.Fue muy buena conmigo. Luego de su muerte, mi padre, desafortunadamente para mí, se casó con su casera. De ahí en adelante nunca volví a tener un momento de tranquilidad. Ella tenía hijos propios, y en parte a causa de mi deformidad, se encargó de convertir mi vida en una miseria total. Rengo y deforme como soy, me escapé de casa dos o tres veces. Supongo que mi padre conservaba aún una chispita de amor paterno por mí, porque me obligó a regresar a casa".
_
El nombre de la madrastra era Emma Wood Anthill.
_
"Cuando yo tenía 13 años, ella hizo todo lo posible para conseguir que yo saliera a buscar trabajo. Obtuve un empleo en la fábrica de cigarros Freeman y trabajé allí por unos dos años. Luego, mi mano derecha comenzó a crecer, hasta que se volvió tan grande y pesada que ya no pude liar los cigarros, y tuve que irme. Ella me mandó por toda la ciudad para buscar trabajo, pero nadie quería contratar a un rengo deforme. Cuando volvía a casa para comer, ella solía decirme que había estado vagando y no buscando empleo. Se mofó tanto de mí, se burló y me despreció de tal manera, que dejé de regresar a casa a las horas de las comidas. Allí me quedaba solo, en las calles, con el estómago vacío, con tal de no regresar para soportar sus pullas. De lo poco que yo comía, medias raciones y platos casi vacíos, ella igualmente me decía: ´Es más de lo que te mereces. No te has ganado esa comida´. Incapaz de encontrar empleo, mi padre me consiguió una licencia de buhonero y comencé a recorrer las calles como vendedor ambulante ofreciendo telas, géneros y pomada para zapatos. Al ver mi deformidad, la gente ni siquiera me abría la puerta ni escuchaba mis ofertas. Como consecuencia de mi enfermedad mi vida seguía siendo una miseria perpetua, de modo que me escapé de nuevo de mi casa e intenté salir a vender por mi propia cuenta. Para esos tiempos mi deformidad había crecido a un grado tal que ni siquiera podía recorrer la ciudad sin que las multitudes se reunieran a mi alrededor y me siguieran por todas partes".
_
A partir de entonces en su camino no encontró más que soledad, dolor y maltrato.Ya de mayor, una vez alojado en el Hospital de Londres y bajo la protección de Frederick Treves, pudo disfrutar de una época de tranquilidad.Pero su enfermedad siguió avanzando y el 11 de Abril de 1890 sufrió un dislocamiento cervical y asfixia, provocado por el enorme peso de su craneo.Falleció a los 27 años.
En uno de sus últimos poemas expresó:
"Es cierto que mi forma es muy extraña,
pero culparme por ello es culpar a Dios;
si yo pudiese crearme a mí mismo de nuevo
me haría de modo que te gustase a ti.
Si yo fuera tan alto
que pudiese alcanzar el polo
o abarcar el océano con mis brazos,
pediría que se me midiese por mi alma,
porque la verdadera medida del hombre es su mente."
Joseph Merrick
Quiero recomendar la película de David Lynch, 'El Hombre Elefante' (1980), una de mis 100 favoritas y el mejor trabajo de su director, en mi humilde opinión.En un impresionante blanco y negro, Lynch logra acercarnos a la figura de John Merrick (cuyo verdadero nombre era Joseph) sin caer en el melodrama fácil.Todos los aspectos de esta obra me parecen extraordinarios y ya es considerada un clásico del cine.Fué su segunda película y demostró una madurez y talento poco frecuentes, virtudes que le elevaron al mayor de los prestigios como autor cinematográfico.
El próximo Festival de Cinema de Sitges le dedica un homenaje, al que espero asistir a partir del día 6 de Octubre.
Fragmento del film, con John Hurt interpretando a El hombre elefante:
- Enlace eMule de la película -
Datos sobre la biografía de J.C.Merrick extraídos de un artículo de Marcelo Dos Santos.
Ralph Berko


Antonio Alviárez dijo
Mi Apreciado Amigo:
La leer tu post, vienen a mi memoria momentos en mi vida -no porque yo sea un hombre elefante- Sino que existe una fealdad que jamás será superada, porque esta no es visible a los ojos del mundo y es la falta de amor y de humanidad del ser humano que unidad a la crueldad en su momento, hacen una mezcla despiadada y sin sentido.
Parece que hemos evolucionado, hasta el día de hoy, y no somos de esta manera como en el film a ver en la calle a alguien con alguna deformidad; pero creo que hay muchas internas, las del espiritu que son peores que las primeras.
Un reflexivo post; muy conmovedor a mi parecer como médico.
Saludos Egon
26 Septiembre 2006 | 10:59 AM